jueves, 12 de julio de 2012

Locura

A veces tengo periodos de lucidez. Antes, hace años, podía contar las ocasiones en las que perdía la cabeza, pero estas se volvieron cada vez más frecuentes,  hasta que fue más facil contar los periodos de cordura. Ahora leo mis antiguos diarios y recuerdo la deseperación que sentí al saber que la locura me consumia.  Los primeros escritos son más coherentes, narran, con sorpresa, algún evento en donde he reaccionado de forma extraña.  Me justifico explicando que me encontraba muy agotada, bajo mucha presión, pero sé que es algo más.  En los siguientes escritos relato mi intento por luchar contra la locura, cómo trato arduamente de mantenerme alejada de situaciones que puedan alterarme, investigo sobre técnicas de respiración para calmarme, pero nada funciona.  La locura sigue expandiéndose, afectando cada vez a una mayor parte de mi vida. Escribo todos los pensamientos coherentes que tengo. Redacto cartas  para las peronas más cercanas a mi, con el fin de explicar mi comportameinto erratico. Finalmente los escritos pierden sentido. Están llenos de frases inconclusas, palabras sueltas y algunos dibujos. La locura me ha alcanzado y permanece conmigo la mayor parte del tiempo. Miro las fechas, el último escrito es de hace tres meses,  el penúltimo, de un mes antes del último. Si, los momentos de lucidez  llegan cada vez más espaciados, y  sé que, eventualmente, cesarán.

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